En julio algo más se jugará en San Juan, nos referimos a la Cumbre del Mercosur, donde La Argentina pondrá a consideración el condicionamiento a la aprobación del Código Aduanero del Mercosur –CAM- la aplicación de derechos de exportación intrazona
Actitud del sembrador para un Mercosur que busca de solidificar su identidad.
Con un escenario regional en continuo cambio –Uruguay con nuevo presidente, elecciones presidenciales de Brasil en Octubre- nuevamente y tal como en otra oportunidad sucedió, la Argentina intentará definir la razón de la fundación del CAM: la libre circulación de servicios y bienes dentro del territorio del Mercosur sin la aplicación de derechos aduaneros y restricciones no arancelarias. Habilitando -tal como la Unión lo aplica- accionar derechos de exportación extrazona.
No es menor la exigencia de la Unión Europea hacia los países del Mercosur en que se defina la forma de distribución de la renta aduanera, ya que es la apertura a que los productos Mercosur circulen por los países de la unión.
Hay que tener en cuenta que los aspectos referidos a políticas arancelarias deben ir en función al aumento de competitividad en la región de manera que el Mercosur alcance el desarrollo deseado avanzando en la necesidad –por exigencia propia regional- de ser un espacio de integración real. Sin dejar de ser competitivos a la hora de procurar inversiones, con una legislación aduanera común. Tampoco hay que dejar de lado –tema no menor- las retenciones aplicadas a las exportaciones, parece una contradicción pero forma parte de esta convivencia que tiende a la integración ¿es así?