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Esta solución LED de Philips aporta mayores beneficios, gracias a la posibilidad de dar inteligencia a la red de alumbrado.
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Philips y el IAC han trabajado estrechamente durante más de un año en el desarrollo de una solución para dotar a las ciudades de un alumbrado eficiente y de gran calidad durante las horas de actividad económica y turística, pero que, a la vez, se adapte a partir de la madrugada a un tipo de alumbrado totalmente innocuo para las mediciones astrofísicas, como las que realiza el IAC desde su observatorio en la isla de La Palma.
La solución ideada por Philips es la primera luminaria con doble sistema de alumbrado, que consta de dos placas. Por una parte, una placa LED de tecnología LEDGINE que emite una luz blanca de alta calidad, reproduce los colores en un índice superior al 80 sobre 100 y, gracias al control óptico de un sistema multicapa, genera una luz de gran uniformidad y bajo deslumbramiento.
Esto permite iluminar las calles con mucha menos energía pero proporcionando a los ciudadanos una mayor sensación de seguridad y confort. Así, se eleva la habitabilidad de las ciudades, generando mayor actividad económica, a la vez que se optimiza el uso de los recursos energéticos y medioambientales, ya que permite conseguir en muchos casos ahorros de más del 80% de energía respecto a los sistemas tradicionales.
Pero la principal novedad de esta solución está en la otra placa de la luminaria, que debe iluminar de manera opuesta a la anterior.
Se trata de un tipo de luz que funciona a partir de la madrugada, momento en el que empiezan las observaciones astrofísicas. Es también una placa LED con tecnología LEDGINE, pero que utiliza LEDs especiales monocromáticos, cuya principal ventaja es que su espectro lumínico no interfiere las mediciones astrofísicas, dado que es filtrado automáticamente.Entre las ventajas en la utilización de tecnología LED, se encuentran la larga duración—hasta 60.000 horas, lo que garantiza que estas luminarias no tengan que ser reparadas en más de 25 años—, el bajo consumo y la ausencia de metales pesados y peligrosos como el mercurio, que sí contienen las tecnologías tradicionales y que dificultan su reciclaje, que hacen de esta tecnología la mejor opción para la iluminación de calles y edificios.
Además, otra de las ventajas es la posibilidad de regulación y gestión a distancia, lo que incrementa la efectividad energética de la instalación.Por los beneficios y la evolución de esta tecnología, se prevé que en el año 2020 más del 75% del alumbrado mundial utilicen LED, si bien a día de hoy, los beneficios medioambientales inmediatos y futuros son ya tan relevantes que se prevé una adopción inmediata de estas soluciones en zonas protegidas, como las dedicadas a la observación astrofísica, y por tanto, un efecto positivo sobre la huella de carbono.