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Eliminar las materias extrañas y otros defectos, clave en la seguridad alimentaria.
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La eliminación de materia extraña es clave en la seguridad alimentaria de las empresas que procesan alimentos, desde frutas y verduras hasta golosinas.
La actual tendencia de reemplazar la inspección manual por clasificadoras electrónicas automatizadas optimiza la remoción de la materia extraña y defectos. Las clasificadoras brindan mayor eficiencia y reducen costos de mano de obra.
En sintonía con la eficiencia otro punto a favor de las clasificadoras es el hecho de que los fabricantes que insumen ingredientes tienen
tolerancia cero en lo que respecta a contaminantes.Muchos empresas les exigen a sus proveedores el uso de clasificadoras automatizadas y sistemas de validación que verifiquen que todo ha sido correctamente identificado. Una de las propiedades de las clasificadoras es proporcionar al procesador una fotografía con el sello de fecha y hora de cada incidente de materia extraña.
La inspección electrónica es muy importante para cumplir con las normas internacionales y poder insertarse exitosamente en los mercados de exportación que exigen productos de alta calidad.Las características de las clasificadoras son tan versátiles como las necesidades de quien procesa alimentos. Algunas emplean cámaras, otras láser, y están las que combinan ambas para ver el producto sólo desde arriba o desde arriba y desde abajo. En el mercado también están las que analizan sólo el color, el tamaño y la forma de los objetos y otras clasifican en base a las propiedades estructurales de los objetos, incluidas las diferencias en el nivel de clorofila.
Aunque las clasificadoras están diseñadas para ser usadas en inspecciones en línea 100% continuas a máxima velocidad de producción, también pueden usarse en líneas de procesamiento por lote. Una clasificadora típica procesa entre una y 25 toneladas métricas de producto por hora.